miércoles, 11 de septiembre de 2013

5. (De repente soledad). Canción: Mundo de fuego



Luego del adiós no pasa nada, te quedas en ceros, tan vacío como la palabra dios en los labios de un descreído. Luego del adiós sales a caminar entre calles de miedo con las manos en los bolsillos y la mente inhabitada. Luego del adiós se te escapa un bufido silencioso. No hay gritos, ni palabras. Luego del adiós no pasa nada.
Verán, el amor es poner entre paréntesis al resto del mundo. Yo recuerdo que a Marta, en esos momentos poscoito donde la vida es una maravilla, le decía: “Aquí comienza –y aquí termina- mi mundo: te amo”. Ahora puede que me cause ciertas náuseas repetirlo, pero en ese entonces era lo que sentía. Ustedes me entienden. Los amantes se bastan a ellos mismos, son como una serpiente que se come la cola. El resto del mundo, en estas circunstancias, es un estorbo. Pero luego viene la soledad y obviamente las cosas cambian.
No todas para mal, sin embargo. Al estar solos somos más auténticos, gústenos o no eso que seamos. Al estar solo no hay que venderse a imposturas, eres tú y tu veneno. Total, ya nadie te ve: eres tu yo más sincero. Digamos que la soledad puede hacerte comportar como una rata sucia, pero al menos te queda el consuelo de que esa rata eres tú, sin discusiones, ¿me entienden? Y otra cosa más: amar quita tiempo. En soledad puedes volver a los amigos o al arte, si es lo tuyo.
Y es que es tan difícil crear en medio del amor. El amor es tan placentero en sí mismo que todo lo demás pierde sentido, como ya les dije. La soledad, por el contrario, te vuelve al arte. Y puede que el arte sea lo único que te salve en esos momentos. Solo se puede ser creativo en soledad, y eso, de alguna forma, es una compensación. El amor es grandioso, pero embrutece. Eso sí, no quiere decir que porque estés creando la estés pasando bien. Al contrario. Nadie desea la soledad porque te deja demasiado tiempo para pensar. Cuanto más piensa uno más inteligente, o sea más triste.
Así que lo diré de este modo, para resumir: La soledad es un perro famélico con olor de tristeza. Es una titánica desventura pero no sin compensación: la soledad es creativa y hace del arte tu mejor compañera. No olvidar esto, tenerlo siempre en cuenta, es la única defensa frente a las noches pálidas sin el sabor de un beso.

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