jueves, 11 de julio de 2013

El deber de combustionar

Lo de Combustiones espontáneas nació de a poco. Primero fue la forma en que comenzamos a llamar a ciertas canciones rápidas, divertidas, que hacíamos por pasar el rato. Luego fue un nombre tentativo que llegó a tener la banda. Finalmente fue toda una propuesta para un concierto desquiciado.
Al final terminó siendo un poco de todo eso: concierto, canciones, un momento de la banda.
Se trataba de decir todo lo que pensábamos sobre la vida en pareja, el amor, el sexo, la soledad. Cada fragmento de la presentación debía girar sobre uno de esos temas y abrirle paso a una canción. Fueron once partes en total, cada una independiente en cierta forma pero apuntando hacia un todo: la historia de un personaje que ama y odia y está solo, picha y se masturba, mira el mundo desde la trasescena y aprende que la soledad es una escuela de formación sentimental.
Un divertimento en primer lugar. Un juego que ganó seriedad a partir de que ganáramos un estímulo a la creación para realizar este montaje. Entonces vino la necesidad de conseguir un actor, un director y toda la logística del asunto.
Apareció Juan Diego, Felipe, y la cosa fue a otro precio. Ellos, duchos en las artes escénicas, le dieron a nuestras ideas el ingrediente de delirio que inicialmente no tenían. Explotaron el absurdo, lo ridículo, incluso lo cursi, para cargar la propuesta de humor y hacerla un poco más liviana.
Fueron tres meses de ensayos. Pocos para una obra así, pero de una intensidad como nunca habíamos vivido dentro de la banda. Aprendimos sobre escenarios, discutimos un montón, nos desahuciamos muchas veces y volvimos a llenarnos de fe. En cualquier caso, lo hicimos: montamos una obra de teatro, o concierto teatralizado, o stand concert, o lo que fuera, que no se parece a muchas cosas que hayan hecho las bandas de rock en Medellín. No estamos diciendo que hayamos sido muy originales, ni que la obra sea un éxito o un homenaje a la inteligencia: tan solo decimos que lo hicimos, que este fue nuestro aporte, y que estamos contentos por haberlo hecho.
Llevamos ya dos temporadas, una en Castilla y otra en el centro. La próxima será en Manrique, en el marco de la Fiesta de las Artes Escénicas, en Casa Clown, el 28 y 29 de agosto, a las ocho de la noche. Volveremos a combustionar entonces; volverá J. con sus historias alegres y tristes, procaces, inocentes; volveremos a sentir, por un momento, que estamos haciendo arte. Por lo pronto, mientras llegan esos días convulsos, cada viernes podrán encontrar aquí un fragmento de la obra, para que quede de memoria y para que sepan de qué trata todo este cuento.

Y que crezcan las llamas de esta combustión.


http://www.youtube.com/watch?v=kvk7glNZueE

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