martes, 9 de septiembre de 2008

Cuestión de ingenio

Jota me lo dijo alguna vez: “Los grupos son como las parejas, mi hermano, y como tal tienen sus ciclos”. Como Jota estaba borracho y trabado al mismo tiempo, no supe si lo que decía era en serio o un chistecito de la yerba y la ebriedad.

Con el tiempo me he dado cuenta que era en serio. Muy en serio.
Las parejas se conocen, las parejas se cortejan, las parejas se enamoran, las parejas se encoñan, las parejas se aburren, las parejas se desencoñan, las parejas se separan… A veces, las parejas se casan y logran negociar con el amor y tener una vida soportable, incluso digna. A veces no resulta así. A veces las parejas se odian. A veces las parejas siguen juntas mientras se odian. A veces las parejas prefieren llamar al abogado.

Los grupos son parejas de tres, de cuatro, de cinco o de veinte. Como sea. Parejas que incluso llegan a casarse y tener muchos disquitos. O parejas que después de un par de polvos se mandan a la mierda. Hay de todo. Pero lo cierto es que siempre pasan cosas. Lo cierto es que el amor eterno es un eufemismo de Jorge Isaacs. Lo cierto es que, aún así, hay salidas.

No sé si existan sicólogos para grupos de rock. Sonaría cursi. Tampoco creo en los sicólogos, pero creo en el ingenio. Como lo dijo cierta escritora francesa: “El amor es una pieza de teatro en que los actos son muy cortos y los entreactos muy largos. ¿Cómo llenar los intermedios sino mediante el ingenio?”. Y no sé a dónde quiero llegar con todo esto, quizás solo a decir que, como en todas las parejas, los grupos tienen sus momentos de dicha, de tedio o de lejanía. Para todos ellos es el ingenio –otros podrían llamarlo “el amor al arte”- la mejor manera de sobrellevar todo lo que venga.

viernes, 5 de septiembre de 2008

B side: El Caminante (Sicotrópico)

Es la misma canción, solo que desnuda. Sin las vibrantes trompetas ni el melodioso piano de la original. Sin ese timbre del gran Joe ni ese ritmo acelerado. Pero aún así es una buena versión: distinta, lenta, más triste…
Sicotrópico, banda barranquillera, se metió a hacer de El Caminante de Joe Arroyo (sí, aquella que dice “si alguna vez preguntan quién fue tu amante diles que fue un caminante que la vida trajo aquí”) una canción trip hop, sin visos de salsa, con una voz femenina que arrulla. Experimento que pudo haberles quedado muy mal (jugar con los grandes héroes de la música siempre es arriesgado) pero les quedó de lo más bien.
Así que ahí está para que la escuchen: www.myspace.com/sicotropico Como dije, es la misma... pero desnuda.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Carta a La Ameba

Apreciadísima Ameba:

Grata se me hace su visita por este humilde rincón de la red. Ya la extrañaba, os aseguro, pues siempre será preferible el agrio sabor del veneno que el insípido soplo del silencio. Oh, Ameba, inmarchitable amiga mía, debo confesar que soy tan cercano de las púas que no me molestan ni siquiera cuando las lanzan hacia mí. Así que sigue con tu oficio de puercoespín, mi paladín ponzoñosa, que es en la acidez de la crítica y no en el tibio comentario amiguero de donde se extraen las más vastas conclusiones.
No sabe cuánto quisiera que se acercara a mí y que hablásemos frente a frente, sobre todo después de los conciertos donde –como en los lanzamientos de los libros- todo parece delicia y son escasas las cabezas frías que sean capaces de lanzar un comentario objetivo.
La quisiera conocer, aún con su sucia manera de decir las cosas, porque en este mundillo del arte provinciano sobran las caricias al ego y escasean los puñetazos.
Ameba, no desfallezca. Sé que no gustas de Áluna y eso me encanta. Siempre me han parecido sospechosas las corrientes que atraen a todo el mundo. Pero más allá de esto, el que nos califiques como una banda mediocre y sin imagen me llena de ganas por seguir componiendo, bajo la esperanza de que algún día mi mente suelte una canción tan buena que llegue a gustarte. En otras palabras, mi cara amiga, tu crítica salada me levanta las ganas por mirar al frente, por ganar autonomía y no ser como ciertos parásitos intestinales que solo se alimentan de lo que otros producen, incapaces de sellar con voz propia su paso por la tierra.
Esperé pues que siga visitando este blog. Doy mi palabra que recibiré con brazos abiertos cada uno de sus mensajes.

Su fiel amigo,
El Purgante.

viernes, 29 de agosto de 2008

B side: No sé si volverá (SuperLitio)

Superlitio se define como una pepa gigante que lo hace pasar a uno tremendamente bien. No se equivocan. Desde su primer álbum, Marciana (1997), esta banda caleña dejó en claro que nadie podía quedarse quieto ante su música. El funk, el hip hop, el rock…, mezclas de ritmos que aún así mantenían un sonido compacto y enérgico.

Aquel álbum, Marciana, sí que llegó para refrescar el rock nacional. Grabado en solo treinta horas, era un disco sucio y callejero, con una sobredosis de wua y de redoblante. Canciones como Carnavalito, Monsters o Funky Bom Bom estaban ahí para demostrar cuán agresiva podía ser una banda sin dejar de ser divertida, sin dejar de provocar el efecto de un superlitio.

Un par de años después llegaría Sonido Mostaza, un álbum mucho mejor grabado pero a mi modo de ver más inconstante. Es decir, si bien tenía canciones geniales como Súper Hassan, Negro sol, negra Luna o 132 M.P.H., otras eran simplemente descartables.

Sin embargo, Sonido Mostaza sería la producción que lanzaría internacionalmente al grupo, que lo haría cerrar Rock al Parque y otras tantas aventuras de una banda que ya no estaba para quedarse solamente en Cali.

Es así como en 2004 viajan a Estados Unidos y graban Tripping Tropicana, producido por Tweety González. Un disco más comercial pero que no pierde el estilo SuperLitio. Tripping Tropicana, con sus mezclas de cumbia y salsa y cierto sonido electrónico, los lleva por Latinoamérica y España, los hace rotar (con el video de Qué vo hacer) por Mtv.

Y es precisamente en este álbum (y en su MySpace: www.myspace.com/superlitio) que encuentro la canción de la semana: No sé si volverá. Una muestra del cambio que ha dado la banda, de su intensión por aprovechar cada vez más ritmos y buscar otros sonidos. Una canción que se defiende simplemente con un piano, una guitarra y unos bongoes. Uno de esos cortes que son perfectos para cerrar un disco. En este MySpace también está Perro come perro, que seguramente ganará el premio Shock a mejor canción en una banda sonora de película. Y también están, en su página http://www.superlitio.com/, apartes documentales de su última producción. También está, implícito en todo ello, el ejemplo de una banda que nunca se ha quedado quieta, que desde ya tiene varias páginas aseguradas en la historia del rock del país.

domingo, 24 de agosto de 2008

B side: Macho de Monte Suite, Cienfue

Cienfue no es fácil de olvidar. Uno se lleva sus riff es la cabeza, uno se va tarareando sus estribillos. Cienfue es guitarras y buenas letras. Una actitud independiente que demuestra que el buen rock no es solo gringo. Un chico de por ahí, de Panamá o de toda Latinoamérica, que compone canciones con alma. Cienfue tiene fuego en lo que hace.
Y fuego es lo que despliega Macho de Monte Suite, la canción de esta semana. Una mezcla de rock y folklor panameño. Una canción de esas que nacen en los ensayos y quedan de lo más bien. Como para empezar un concierto o para cerrarlo. Pero si de recomendar se trata, no se queden sólo en este single, escuchen todo el álbum: un sonido crudo, social, sincero. El talento de un chico en llamas.
www.myspace.com/cienfue

martes, 12 de agosto de 2008

Ese gánster que llaman dinero

Es decepcionante la idea de que el cochino dinero, el vil metal, el escaso billetico, las lucas, la money, la platica o como quiera llamársele, tenga tanto peso para la supervivencia de una banda. Y es decepcionante porque, en esencia, el dinero no existe, es una convención. Sólo que esta convención intrascendental comienza a ganar trascendencia con el paso del tiempo. Son las sucias reglas de la vida. O no: las sucias reglas del sistema.

El caso es que, con dos años y medio encima, el asunto de la plata dentro de Áluna comienza a ser un verdadero problema. Como se sabe, Juan es un cantante de bus, y cada vez más espera que Áluna le ayude a llenar el vacío de su nevera o al menos le dé una manito con su arriendo. Y eso hasta ahora no ha llegado. Y lo que es peor: no se vislumbra temprano.

Aún con la caída del dólar, los instrumentos en Colombia siguen siendo caros. Aún con los sistemas de grabación caseros, llegar a un buen estudio –porque no todo puede hacerse en casa- sigue siendo caro. Editar un video cuesta. Conseguir un excelente productor sí que más. Ni hablar de la impresión de carátulas o la maquila de cds. Todo es plata, señores.

“¿Y los conciertos no dejan mucho billullo?”, pregunta la gente. La respuesta es negativa. Le dejará millones a Juanes, claro, pero a una banda no reguetonera no le deja más que entretenidas experiencias mientras su cuenta bancaria sigue llorando ceros a la izquierda.

Vemos pues cómo nuestras ganas de hacer cosas se estrellan contra la realidad de una economía que nos juega en la contra. No tenemos ni pal taxi, ni para un simple pendón. No tenemos con qué grabar un nuevo disco o con qué pagarle a Habichuela. No tenemos, jueputa, todos ganamos mal. Así que si preguntan por qué no hemos editado más canciones ahí está la respuesta. Lo mismo para los videos u otros asuntos de promoción.

Pero frescos, seguimos ensayando. Amamos la música y eso es lo más importante.

Sólo falta ver cuánto aguanta el amor con hambre. De pronto ahí está la prueba más trascendental de todas.

La canción de la semana: Rubia como la Monroe (Pala)

Mi problema con los llamados cantautores (por lo menos los de Medellín) es que de entrada me dan pereza. Ir a un show de cualquiera de ellos es, de alguna forma, como asistir a un recitalito años 70 donde todos parecen emular a Víctor Jara o a Facundo Cabral o a Silvio Rodríguez. Han pasado más de treinta años y las canciones siguen sonando igual, no nos digamos mentiras. Se quedaron cantándole a la lucha proletaria, al amor “que se viste de verano” con mucho de Ana y Jaime y poco de Pablus Gallinazus.

Lo curioso es que casi siempre son buenos músicos, de una voz trabajada y buenas guitarras. Pero ese estilito anquilosado en la revolución del 68 ya huele a naftalina. Y vaya si da sueño.

Por fortuna hay excepciones, como Alejo García, que suena fresco y vital, o como este señor Pala, que aún con sus versos rimados logra componer canciones emotivas y actuales. Y una de ellas, Rubia como la Monroe, es la elegida de la semana.

“Hey, vamos a ver qué tal nos ha tratado el día. Vos a punto de arder y yo con mi melancolía”, dice para empezar, con cierta sensualidad en la voz, casi como un reto. Al rato, entra a un coro alegre, que contrasta con el inicio. Pero lo que más me gusta de la canción es su final, cuando cierta chica recita un fragmento del Discurso de Eva, poema de Carilda Oliver (que de paso vale la pena que lean).

En fin, Rubia como la Monroe demuestra que no todos los cantautores de Medellín son como para quedarse dormido. Y la pueden encontrar en www.myspace.com/amnesialand