Hay canciones que maduran en la voz de otra persona. Este es el caso de Hurt, originalmente de Nine Inch Nails pero definitivamente mejor en la versión de Johnny Cash. Tanto así que Trent Reznor, compositor de la canción, afirmó que nunca volvió escuchar su propia versión desde que escuchó la de Cash.
Tiene razón para ello. La voz de ultratumba de Johnny y el simple acompañamiento de la guitarra se adaptan tan bien a la letra que uno pensaría en un extraño juego del destino en el que la canción siempre lo estuvo esperando.
La grabó a los 77 años. Es como si la cantara con cierto enojo tranquilo. La letra -teniendo en cuenta la fascinación de Johnny por temas como la pena y la culpa- parece suya. Y el video, con esas imágenes de archivo y de la Casa Museo de Cash, resulta un complemento impecable.
Solo un reparo habría que hacerle: Hurt no es apta para escucharla en estado de pesadumbre. Únicamente empeorará las cosas.
martes, 20 de enero de 2009
B side: Hurt (Johnny Cash)
martes, 13 de enero de 2009
La vida, después de todo
Un par de días después de que nos contrataran para tocar en Abejorral, un pueblo al suroriente de Antioquia, Fáber se cayó de la moto y se quebró la clavícula. El diagnóstico: nada de tambores en seis semanas. Así, nuestra primera gira se la llevó el diablo.
Los vagabundos lo hacen bien
Por alguna razón, los hippies como Juan suelen tener espermatozoides muy sanos. Tan sanos que llegan a fecundar. Y así es: ahora Juan va ser papá. Leidy, su chica –que hasta hace poco no era su chica pero que con este nuevo “suceso” lo vuelve a ser- va por su octava semana. Lo bueno es que a ambos se les ve felices. Y lo de esperarse: Juan consiguió trabajo. Un hippie más que desaparece del mundo de los nostálgicos.
La sombra de Murcia
Óscar ha quedado sin trabajo. La razón: la empresa de televisión por cable en la que trabajaba era otra de esas “fachadas” de DMG. Quién creyera que la sombra de las pirámides pudiera llegar a afectar hasta a un inocente grupo de rock. Pero así fue. Ahora Óscar busca trabajo. Tiene propuestas en otra empresa de televisión por cable que al parecer no tiene nada que ver con mechuditos multimillonarios ni siglas misteriosas que terminan involucrando a todo el país.
Áluna propicia el amor
Sandra es una amiga eterna que me acompaña a todos los conciertos. Y de tanto trasegar por bares sombríos donde Áluna hace su show, conoció a Víctor, uno de esos fans encantadores que no se pierden un toque. Lo demás es historia. Lo dicho: Áluna propicia el amor.
Información parroquial
Nació Ana María, la segunda hija de Fáber. Óscar anda enamorado, pobre pero enamorado. Juan Miguel prometió comprar amplificador. Camilo –o sea yo- al fin compró la telecaster de sus sueños, por la que ahorró todo el 2008. Juan va a abandonar el cuartucho del rebujo en el que vive por algo mejor, “porque voy a ser papá”. La soledad se acuesta al lado izquierdo de mi cama. Y comienza el 2009, un año decisivo. La vida es una rueda mágica que no deja de girar.
lunes, 1 de diciembre de 2008
Desde Castilla, carajo
No resisto la tentación de hacer un comentario: cómo se nota que somos grupos de barrio. Se nota en las fotos, quiero decir. En el fotomontaje de Tierra, en el fondo de casa abandonada de Sinnergia y, cómo no, el posecito de Áluna.
Va a tocar arañar el presupuesto y contratar un buen fotógrafo para la próxima.
Por lo demás, nos vemos el viernes. Es un festival hecho con las uñas y solo por las ganas de decirle a la ciudad que desde los barrios se hace rock, ¡buen rock!
Ya les contaré la historia...
Va a tocar arañar el presupuesto y contratar un buen fotógrafo para la próxima.
Por lo demás, nos vemos el viernes. Es un festival hecho con las uñas y solo por las ganas de decirle a la ciudad que desde los barrios se hace rock, ¡buen rock!
Ya les contaré la historia...
viernes, 7 de noviembre de 2008
B side: La Villa (The Black Cat Bone)
Debo decirlo: lograron engañarme. Creí que era una canción de un grupo gringo, del sur de Norteamérica para ser exacto. Lo que me extrañaba era el uso del charango. ¿Una banda estadounidense con ese charango y con un intermedio andino en la canción? Pero no podía ser colombiana. Los grupos colombianos que cantan en inglés se reconocen de entrada por la pésima pronunciación del idioma, y el vocalista de este grupo pronunciaba bien. Estaba confundido. Busqué el nombre del grupo: The Black Cat Bone. Sí, dije, debe ser gringo. Pero la canción se llamaba La Villa, así, en español aunque la letra fuera en inglés. Joder. Miré en Google y sí: son bogotanos. Magnífico. Lo hacen muy bien. Conseguí su álbum: tremendo sonido. Los escuché en Altavoz. Es blues y metal y country y, en fin, buen rock. Los huesos del gato negro, como en rito chamánico, parecieran darles fuerza. Todo el álbum es bueno. Pero esta canción, La Villa, sí que me encanta. Y está, en Myspace: www.myspace.com/tbcb Fácil. Y bueno. Y gratis. Recuerden: TBCB. No es oportuno todavía descansar
Andan de lo más de extraños. Me refiero a los chicos de la banda. Primero fue Fáber llamando a las once de la noche a contarme lo mucho que le importa el grupo, lo necesario que es que nos metamos a estudiar música y los cambios que le había hecho al Myspace de la banda. Anda obsesionado con el Facebook como un modo de promoción, anda con el cuento de que no podemos perder el ánimo y debemos seguir ensayando…Al día siguiente llamó Juan. Nos citamos en el Periodista y, entre cervezas, me dijo que, en esta etapa de su vida, Áluna lo era todo para él. Sin mujer que le caliente la cama, sin un trabajo más allá de las canciones en los buses, la idea de un futuro se representa en la banda.
Juan Miguel, por su parte, anduvo llamado para preguntar cuándo ensayábamos, para decir que no podíamos perder el ritmo…
Y todo esto resulta extraño porque veníamos de una época de desgano, donde, como se ve en la entrada anterior, solo nos entendíamos en los conciertos y no en los ensayos.
Quizás el que este tiempo haya sido tan cenagoso los ha hecho despertar, sentir la necesidad de hacer música y jugar con los acordes. Si es así, nada mejor podría estar ocurriendo.
Supongo que todo esto se debe a que, de alguna forma, el que la banda se vaya al piso los deja –me deja- algo huérfanos. Uno se mete a un grupo –como a una religión- para pertenecer a algo. Uno quiere ir adelante, hacer cosas, vivir del arte. Es como en el amor: sentir que se tiene un espacio en este mundo, que importa para alguien.
Que el amor se acabe es como si el cura de tu parroquia resultara un farsante, como si tu religión fuera un engaño del mercadeo. Entonces quedas sin nada, como una sombra anónima entre otras sombras más…
Por eso uno no quiere que las bandas se acaben, porque uno no quiere ser un borracho aterido dando vueltas en la oscuridad. Por eso uno llama a las once de la noche o se programan reuniones para hablar con entusiasmo sobre lo necesario que es seguir adelante. Por eso uno se levanta –aunque vuelva a caer-, se levanta.
Quizás esté equivocado en mi argumento. Pero sea por lo que sea, el que esté pasando lo que está pasando –el repentino entusiasmo de todos- me alegra a sobremanera, me anima a mí también. Me hace pensar en un poema de León de Greiff que dice: “Amo aún, sueño aún. Hay mente. Hay músculo. No es oportuno todavía descansar”.
viernes, 24 de octubre de 2008
Últimas noticias desde Castilla
No sé si fuera mejor al contrario, pero lo cierto es que gozamos más la vida en vivo que en bobo. Y en bobo son esas reuniones soporíferas de grupo donde no llegamos a nada.
Si he de morir pronto, Señor, que sea en un escenario, no en medio de un ensayo.
Gracias muchas a La Guardia por el espacio de este fin de semana. Y a los asistentes. Es lindo ver que ya canten las canciones, aun las más popsudas.
Amén.
miércoles, 8 de octubre de 2008
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